Los videojuegos son una forma de entretenimiento muy extendida. Permiten divertirse, competir, aprender y compartir experiencias con otras personas. Sin embargo, cuando jugar deja de ser una actividad de ocio y empieza a ocupar el lugar de casi todo lo demás, pueden aparecer problemas importantes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce oficialmente el trastorno por videojuegos, también conocido como gaming disorder. Está incluido en la Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-11, dentro de los trastornos debidos a comportamientos adictivos.
Pero ¿qué significa exactamente tener este trastorno? ¿Cuáles son sus señales de alerta y cuándo conviene pedir ayuda? Te lo explicamos.
¿Qué es el trastorno por videojuegos?
El trastorno por videojuegos consiste en un patrón de comportamiento en el que la persona pierde el control sobre el juego y este empieza a tener prioridad frente a otras actividades importantes de su vida.
No se trata simplemente de jugar muchas horas, pasar un fin de semana entero con una consola o disfrutar especialmente de un videojuego. El problema aparece cuando jugar se convierte en una conducta difícil de controlar y continúa a pesar de provocar consecuencias negativas.
La OMS contempla tanto los videojuegos online como los que se utilizan sin conexión a internet.
¿Por qué la OMS reconoce este trastorno?
La OMS incorporó el trastorno por videojuegos en la undécima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), publicada en 2019.
Esta decisión se tomó después de revisar la evidencia científica disponible y consultar a especialistas de diferentes disciplinas y regiones del mundo.
El objetivo es facilitar que los profesionales sanitarios puedan identificar estos casos, investigar el problema y desarrollar medidas de prevención y tratamiento.
Eso no significa que jugar a videojuegos sea perjudicial por naturaleza. De hecho, la mayoría de las personas que juegan no desarrollan este trastorno. Organización Mundial de la Salud+1
Las 3 características principales del trastorno por videojuegos
Para comprender este problema, es importante conocer los tres elementos centrales que establece la OMS.
1. Pérdida de control sobre el juego
La persona tiene dificultades para controlar cuándo empieza a jugar, cuánto tiempo dedica a ello o cuándo debe terminar. Puede proponerse jugar durante media hora y acabar pasando varias horas delante de la pantalla.
También puede intentar reducir el tiempo de juego sin conseguir mantener ese cambio.
2. Los videojuegos se convierten en la prioridad
Jugar empieza a ocupar un lugar más importante que otras actividades e intereses. La persona puede dejar de lado aficiones, relaciones sociales, estudios, trabajo o responsabilidades para seguir jugando.
Lo que antes era una actividad más de su día a día acaba condicionando gran parte de su rutina.
3. Se sigue jugando a pesar de las consecuencias negativas
Aunque aparecen problemas familiares, académicos, laborales, sociales o relacionados con la salud, la persona continúa jugando o incluso aumenta el tiempo que dedica a ello.
Por ejemplo, puede ser consciente de que dormir poco está afectando a su rendimiento, pero no consigue dejar de jugar por las noches.
Estos tres elementos deben valorarse conjuntamente y no de forma aislada. Organización Mundial de la Salud+1
12 señales de alerta del uso problemático de videojuegos
Las siguientes situaciones pueden indicar que la relación con los videojuegos está empezando a ser perjudicial. No sirven por sí solas para establecer un diagnóstico, pero pueden ayudar a detectar que algo no va bien.
1. Pierde la noción del tiempo al jugar. Empieza con una partida y termina dedicando mucho más tiempo del que tenía previsto.
2. No consigue dejar de jugar. Aunque se propone apagar la consola o el ordenador, acaba prolongando las sesiones.
3. Descuidan sus responsabilidades. Los estudios, el trabajo, las tareas domésticas u otras obligaciones quedan en segundo plano.
4. Deja de lado otras aficiones. Actividades que antes disfrutaba, como hacer deporte, leer o salir, pierden importancia.
5. Se distancia de familiares y amigos. Prefiere quedarse jugando y reduce progresivamente el contacto social.
6. Juega a pesar de las discusiones. Los conflictos relacionados con el tiempo de juego se repiten, pero no consigue modificar su comportamiento.
7. Duerme menos por jugar. Retrasa la hora de acostarse o interrumpe sus horas de descanso para continuar una partida.
8. Se siente irritado cuando tiene que parar. Puede reaccionar con enfado o frustración cuando alguien le pide que apague el dispositivo.
9. Piensa constantemente en los videojuegos. Incluso cuando está haciendo otras cosas, está pendiente de la próxima partida o de volver a conectarse.
10. Intenta reducir el tiempo sin conseguirlo. Se marca límites, pero le cuesta cumplirlos de manera continuada.
11. Oculta cuánto tiempo juega. Puede restar importancia a las horas que dedica a los videojuegos o evitar hablar de ello.
12. Su rendimiento empeora. Empieza a tener dificultades en los estudios, en el trabajo o en otras áreas importantes de su vida.
¿Cuántas horas hay que jugar para tener este trastorno?
Esta es una de las dudas más habituales y conviene aclararla: no existe un número concreto de horas que determine por sí solo si alguien tiene un trastorno por videojuegos.
Una persona puede jugar bastante tiempo y mantener una vida equilibrada, cumplir sus obligaciones y disfrutar de otras actividades.
En cambio, alguien que juega menos horas puede estar experimentando dificultades importantes para controlar su comportamiento.
La clave está en valorar tres aspectos:
- Si existe una pérdida de control sobre el juego.
- Si los videojuegos desplazan otras actividades importantes.
- Si se continúa jugando a pesar de las consecuencias negativas.
También hay que tener en cuenta el impacto real sobre la vida de la persona. Organización Mundial de la Salud+1
¿Cuánto tiempo debe durar para que se considere un trastorno?
Según los criterios de la OMS, el patrón de comportamiento suele estar presente durante al menos 12 meses para poder establecer el diagnóstico.
No obstante, cuando los síntomas son especialmente graves y se cumplen los demás requisitos, el periodo necesario puede ser más corto.
No basta con que alguien juegue mucho durante unas semanas para hablar de un trastorno. Es necesario realizar una valoración clínica completa. Organización Mundial de la Salud+1
Consecuencias del trastorno por videojuegos
Cuando el juego ocupa un lugar excesivo y difícil de controlar, puede afectar a diferentes áreas de la vida.
Problemas familiares: pueden aparecer discusiones frecuentes, pérdida de confianza y dificultades de convivencia.
Dificultades académicas: dedicar demasiado tiempo a jugar puede reducir las horas de estudio, provocar falta de concentración y afectar al rendimiento.
Problemas laborales: en adultos, puede interferir en la productividad, la puntualidad y el cumplimiento de las responsabilidades profesionales.
Alteraciones del sueño: jugar hasta altas horas de la madrugada puede reducir el descanso y provocar cansancio durante el día.
Aislamiento social: algunas personas empiezan a reducir sus encuentros presenciales y dejan de participar en actividades que antes disfrutaban.
Malestar emocional: pueden aparecer frustración, irritabilidad o dificultades para gestionar las emociones cuando no se puede jugar.
Es importante recordar que no todas estas consecuencias aparecen en todos los casos y que algunas pueden tener otras causas.
¿Cómo prevenir el trastorno por videojuegos?
Mantener una relación saludable con los videojuegos no significa tener que abandonarlos. El objetivo es evitar que ocupen un lugar que perjudique otras necesidades y responsabilidades.
1. Establece horarios de juego. Decide de antemano cuándo vas a jugar y cuánto tiempo puedes dedicarle.
2. Respeta las horas de descanso. Evita que las partidas retrasen continuamente la hora de acostarte.
3. Mantén otras actividades. Combina los videojuegos con deporte, lectura, paseos y aficiones diferentes.
4. No descuides las relaciones personales. Reserva tiempo para compartir momentos con familiares y amigos fuera de las pantallas.
5. Cumple tus responsabilidades primero. Organiza los estudios, el trabajo y las tareas pendientes antes de empezar a jugar.
6. Aprende a desconectar. Acostúmbrate a terminar las partidas cuando llegue el momento previsto, aunque te apetezca continuar.
7. Observa cómo te afecta jugar. Presta atención a tu descanso, estado de ánimo, relaciones y rendimiento diario.
¿Cómo ayudar a alguien que tiene problemas con los videojuegos?
Si una persona cercana parece haber perdido el control sobre los videojuegos, es importante abordar la situación sin recurrir a insultos, amenazas o reproches constantes.
Estas medidas pueden ayudar:
- Habla con tranquilidad y explica qué cambios te preocupan.
- Escucha cómo vive esa persona su relación con los videojuegos.
- Evita convertir cada conversación en una discusión sobre las horas de juego.
- Propón recuperar actividades que haya dejado de lado.
- Acuerda límites realistas y revisa si se cumplen.
- Busca orientación profesional si el problema está afectando a su vida cotidiana.
En el caso de menores, es especialmente importante que las familias participen en el establecimiento de normas y acompañen el uso de las tecnologías.
¿Qué tratamiento tiene el trastorno por videojuegos?
El tratamiento debe adaptarse a las circunstancias de cada persona y a las dificultades que esté experimentando.
Un profesional de salud mental puede evaluar el comportamiento, sus consecuencias y la posible presencia de otros problemas asociados.
Entre las intervenciones que pueden utilizarse se encuentran:
Terapia psicológica: puede ayudar a identificar los factores que mantienen el comportamiento, trabajar el autocontrol y desarrollar hábitos más saludables.
Intervención familiar: especialmente en menores, puede ser útil para mejorar la comunicación, establecer acuerdos y recuperar rutinas.
Organización de actividades: recuperar aficiones, relaciones sociales, ejercicio físico y horarios de descanso puede formar parte del proceso.
Atención a otros problemas: también conviene valorar si existen dificultades emocionales, ansiedad, depresión o problemas de sueño que necesiten atención.
Si el juego está interfiriendo de forma importante en la vida diaria, se puede acudir al médico de atención primaria o a un profesional especializado en salud mental.
¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?
Es recomendable buscar ayuda cuando la persona no consigue controlar el tiempo de juego y este empieza a perjudicar seriamente sus estudios, trabajo, relaciones, descanso o bienestar.
También conviene hacerlo si los intentos de reducir el juego fracasan repetidamente o si los conflictos familiares relacionados con esta conducta son cada vez más frecuentes.
No es necesario esperar a que la situación sea extrema para consultar con un profesional.
Curiosidad sobre el trastorno por videojuegos
¿Sabías que el trastorno por videojuegos reconocido por la OMS puede producirse tanto jugando online como sin conexión a internet, por lo que no depende de utilizar plataformas multijugador?
Preguntas frecuentes sobre el trastorno por videojuegos
¿El trastorno por videojuegos es una enfermedad reconocida por la OMS?
Sí. Está incluido en la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud dentro de los trastornos debidos a comportamientos adictivos.
¿Jugar todos los días significa tener una adicción?
No. Jugar diariamente no significa necesariamente tener un trastorno. Lo importante es valorar si existe pérdida de control y un deterioro significativo en la vida cotidiana.
¿El trastorno afecta solamente a los videojuegos online?
No. La OMS contempla tanto el juego online como el offline.
¿Los adultos también pueden desarrollar este trastorno?
Sí. Puede afectar a personas de diferentes edades, no solamente a niños y adolescentes.
¿Se puede superar el trastorno por videojuegos?
Con una valoración adecuada y el apoyo profesional necesario, es posible trabajar para recuperar el control y mejorar los hábitos relacionados con el juego.
¿Qué diferencia hay entre jugar mucho y tener un trastorno?
La diferencia principal está en la pérdida de control, la prioridad que adquieren los videojuegos y la continuidad del comportamiento a pesar de sus consecuencias negativas.

Deja una respuesta